Urano

Urano es la personificación del cielo como elemento fecundo. Desempeña un importante papel en la Teogonía de Hesíodo en la cual es hijo de Gea, la Tierra. Otros poemas lo presentan como hijo de Éter, sin que en esta tradición, que se remonta a la Titanomaquia se nos dé el nombre de su madre. Esta era sin duda Hémera, la personificación femenina del día. En la teogonía órfica, Urano y Gea son hijos de la noche .
Las leyendas más conocidas de Urano son aquellas en las que interviene como esposo de Gea -el cielo, en efecto, cubre la tierra entera; es el único a su medida. De ella tuvo numerosos hijos. De Gea, Urano tuvo los seis titanes, las seis titánides, los tres cíclopes, y los tres hecatonquiros. Pero Gea, descontenta de esta fecundidad y deseosa de sustraerse a los brutales brazos de su esposo, pidió a sus hijos que la protegiesen contra él. Todos se negaron, excepto el más pequeño, Crono que preparó una emboscada y, armado con una hoz que le había dado su madre, cortó los testículos de su padre y los arrojó al mar. Generalmente, el lugar de esta mutilación se sitúa en el cabo Drépano, que habría tomado su nombre del de la Hoz que usara Crono. Otras veces, se sitúa en Corfú, en el país de los feacios. La isla no sería otra cosa sino la referida a la hoz de Crono arrojada al mar y enraizada allí; en cuanto a los feacios, habrían nacido de la sangre del dios; o bien en Sicilia, fecundada por la sangre divina, por eso esta isla era extraordinariamente fértil.
Diodoro de Sicilia refiere una tradición algo distinta sobre Urano: según él, Urano fue el primer rey de los atlantes, pueblo particularmente piadoso y justo que habitaba en las riberas del Océano. Fue el primero en introducirlos en la vida civilizada y en iniciarlos en la cultura. Hábil astrónomo, inventó el calendario basándose en los movimientos de los astros al mismo tiempo que predecía los principales acontecimientos que debían acaecer en el mundo. Al morir, se le tributaron honores divinos y al poco, tiempo se le habría identificado con el mismo Cielo. En esta tradición se atribuyen a Urano cuarenta y cinco hijos, dieciocho de los cuales los tuvo con Títae (que más tarde tomó el nombre de Gea) a su madre deben su nombre genérico de Titanes. Sus hijas fueron Basilea (la Reina) más tarde Cibeles y Rea que recibió el sobrenombre de Pandora. Basilea, mujer de extraordinaria belleza, sucedió a Urano en el trono y se casó con Hiperión, uno de sus hermanos, del cual tuvo dos hijos: Helios (el Sol) y Selene (la Luna). Entre los demás hijos de Urano, Diódoro menciona a Atlante y Crono. Según Platón, también Océano y Tetis son hijos de Urano. La complejidad y las variaciones de estas genealogías se explican por el hecho de que no traducen leyendas precisas, sino interpretaciones simbólicas de cosmogonías eruditas. Por eso, Urano apenas desempeña algún papel en los mitos helénicos. Sin embargo, Hesíodo, conserva el recuerdo de dos profecías atribuidas conjuntamente a Urano y Gea: en primer lugar, la que había advertido a Crono que su Reino terminaría al ser vencido por uno de sus propios hijos. Luego, la profecía hecha a Zeus, previniéndolo contra el hijo que tendría de Metis. Para obedecer a este vaticinio, Zeus se tragó a Metis cuando ésta se hallaba encinta de Atenea.

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