Tercera lectura: Enuma Elish

Tablilla 1

      Cuando arriba los cielos no habían sido nombrados y la tierra firme abajo no había sido llamada con nombre; nada sino el Apsu primordial, su progenitor, y Mummu —Tiamat, la que los dio a luz a todos,  sus aguas, como un solo cuerpo, confundían.
    Lahmu y Lahamu fueron producidos, con nombre fueron llamados. Luego de que crecieron en estatura y en edad, Anshar y Kishar fueron formados, y sobrepasaron a los otros. Hicieron largos los días, añadiéronles los años. Anu fue su hijo, par de sus padres; sí, Anu, primogénito de Anshar, fue su igual. Anu engendró a su imagen a Nudimmud. Este Nudimmud fue señor de sus padres; de vasta sabiduría, entendedor, poderoso en fuerza, incomparablemente más poderoso que Anshar, progenitor de su padre,  no tuvo rival entre los dioses, sus hermanos.
    Andaban en bandada los hermanos divinos, perturbaban a Tiamat con su vaivén interminable; sí, revolvían las entrañas de Tiamat con su ruido estruendoso en la mansión de los cielos. Apsu no podía disminuir el clamor de ellos y Tiamat se quedaba sin palabras ante su comportamiento. Sus actos eran aborrecibles a [Apsu], desagradables eran sus modos; eran abrumadores. Entonces, Apsu, el progenitor de los grandes dioses, gritó dirigiéndose a Mummu, su mensajero: “Mummu, mi mensajero, que regocijas mi hígado, acércate y vayamos a Tiamat”.
    Fueron y se sentaron delante de Tiamat cambiando consejo acerca de los dioses, sus primogénitos. Apsu, abriendo su boca, dijo a Tiamat, la resplandeciente: “Su comportamiento me es verdaderamente aborrecible; de día no encuentro alivio, y en la noche no duermo. Destruiré, arruinaré sus modos. Que la tranquilidad sea restaurada. Que durmamos”. Tan luego como Tiamat escuchó esto, se encolerizó y alzó la voz a su esposo. Gritó apesadumbrada, sola se enfureció, inyectando aflicción en sus entrañas: “¿Qué? ¿Iremos a destruir lo que nosotros mismos hemos construido? Sus modos, por supuesto, son en extremo enojosos, pero esperemos con benignidad”. Entonces respondió Mummu, dando consejo a Apsu; ma[lévolo] e inmisericorde era el consejo de Mummu: “Destruye, padre mío, su sedicioso comportamiento.  Así tendrás alivio de día y dormirás en la noche”.                                                                                                                                                                                                                       Cuando Apsu escuchó esto, su rostro se dilató radiante a causa del mal que planeaba contra los dioses, sus hijos. (Ahora bien), cuanto ellos habían maquinado entre sí fue repetido a los dioses, sus primogénitos. Cuando ellos (lo) escucharon, anduvieron agitados. (Luego) se sumieron en silencio y quedaron sin palabras. Sobresaliente en sabiduría, consumado, fértil en recursos,  Ea, el omnisciente, discernió su designio. Un omnímodo plan contra él trazó y erigió; lleno de arte hizo su encantamiento contra él, sobresaliente y sacro. Lo recitó y lo hizo permanecer en las aguas (de Apsu) en tanto que vertía sueño sobre él. Profundamente dormido yace (ya).                                                                                                                                                            Cuando a Apsu hubo derribado, empapado de sueño, Mummu, el consejero, fue impotente para bullir. Desató su ceñidor, arrancó su tiara, removió su halo y se revistió con él. Habiendo engrillado a Apsu, lo mató. A Mummu encadenó y dejó bajo cerradura. Después de que hubo vencido y hollado a sus adversarios, Ea, asegurado el triunfo sobre sus enemigos, en su cámara sagrada en paz profunda descansó. La denominó Apsu, la designó para sagrario suyo, en el mismo lugar construyó su morada recóndita. Ea y Damkina, su esposa, habitaron (ahí) en majestad.
        En la cámara de los hados, en la mansión de los destinos, un dios fue generado, el más apto y sapiente entre los dioses. Marduk fue generado. Fue Ea, su padre, el que lo engendró, fue Damkina, su madre, la que lo trajo a la luz; le hizo chupar pechos de diosas. La nodriza que lo nutrió lo llenó de terribilidad. Seductora era su figura, centelleante la lumbre de sus ojos señorial era su porte, innatamente imperioso. Cuando Ea, el padre que lo hubo engendrado, lo vio, exultó y resplandeció; el corazón se le llenó de júbilo. Lo retocó, lo dotó de una doble calidad de ser dios. Grandemente exaltado fue él por encima de ellos, sobresaliente en todo. Perfectos eran sus miembros más allá de toda comprensión; imposibles de ser entendidos, difíciles de percibir.
       Cuatro eran sus ojos, cuatro eran sus orejas; cuando entreabría los labios, llameaba fuego. Amplios eran sus cuatro oídos y sus ojos, en número igual, escudriñaban todas las cosas. Era el más alto de los dioses, sobrepasaba a todos su estatura; sus miembros eran enormes, era extraordinariamente alto. “¡Mi hijito, mi hijito! ¡Mi hijo, el Sol! ¡Dios del Sol de los dioses!”. Vestido con el halo de diez dioses, era poderoso hasta el extremo, por cuanto sus terribles fulgores estaban acumulados sobre él. Trajo al ser a los cuatro vientos, los engendró Anu, para reprimir con su poder su poder al más vigoroso de la hueste. Modeló el polvo, hizo que el torbellino lo arrebatase. Provocaba corrientes y perturbaba a Tiamat. Perturbada estaba Tiamat, agitada de día y de noche. Los dioses, sin descanso, padecían en la tormenta. Habiendo en su interior maquinado lo malo, dijeron a Tiamat, madre suya: “Cuando ellos mataron a Apsu, tu esposo, tú no lo ayudaste, sino que te quedaste quieta. Ahora que él ha producido a los cuatro vientos espantosos, tus entrañas están revueltas, y, así, nosotros no podemos dormir. Que Apsu, tu esposo, esté en tu corazón, y Mummu, que ha sido vencido. Te has quedado sola. Tú no nos quieres. ¡Vuélvelos como viento”!

    Cuando Tiamat [escuchó] (esta) palabra, se complació: Hagamos monstruos, […] […daremos] batalla, contra ellos […].  La Madre del Hubur, la que modela todas las cosas, reunió armas inigualables, dio a luz serpientes-monstruos agudas de dientes, de fauces inmisericordes. [Con veneno] en vez de sangre llenó sus cuerpos. Dragones rugientes revistió de terror, los coronó con halos, haciéndolos como dioses, de modo que quien los contemplara pereciera abyectamente y que, una vez erguidos sus cuerpos, nadie pueda hacer que se vuelvan [sus pechos atrás].                                                                                                       Hizo surgir a la Hidra, al Dragón y al Lahamu, al Gran-León, al Perro-Rabioso y al Hombre-Escorpión, poderosos Demonios-Tempestades, al Hombre-Pez y al Capricornio, portadores de armas que a nadie exceptúan, impávidos en la batalla. Firmes eran los decretos de ella, sumamente irresistibles eran. Por todos, once de esta clase produjo.                                   De entre los dioses, sus primogénitos, que formaban [asamblea], enalteció a Kingu, lo hizo caudillo entre ellos. La conducción de las filas, el mando en la asamblea, el levantar las armas para el encuentro, el avanzar al combate, en la batalla el comando en jefe, esto a su mano confió, mientras lo sentaba en el concejo: “He lanzado para ti el encantamiento, exaltándote en la asamblea de los dioses, de la soberanía sobre todos los dioses he colmado tu mano. En verdad tú eres sumo, mi único esposo eres tú. Tu prolación prevalecerá; sobre todos los Anunnaki”. Ella le dio las tablillas de los destinos, fijólas sobre su pecho: “En cuanto a ti, tu mandamiento será inmutable [tu palabra] perdurará”. Tan luego como Kingu fue enaltecido, promovido al [rango de Anu], para los dioses, sus hijos, [ellos destinaron] los destinos: “Vuestra palabra hará pacificarse al fuego, humillará al Potente Armamento, de arrastre tan poderoso”.    

Tablilla 2

      Cuando Tiamat hubo hecho así vigorosamente la obra de sus manos, se dispuso ella misma para la batalla contra los dioses, su linaje. Para vengar a Apsu, Tiamat obró lo malo. Esto fue comunicado a Ea. Tan pronto como Ea oyó , se sumió en sombrío silencio y se sentó en completa inmovilidad.
       Luego, con posterior pensamiento apaciguada su ira, a Ánshar, su padre, acudió por sí mismo. Cuando estuvo delante de su padre Anshar, todo lo que Tiamat había maquinado a él se lo repitió: “Padre mío: Tiamat, la que nos ha dado a luz, nos detesta. Ha congregado una asamblea y está furiosa con frenesí. Todos los dioses se le han adherido; aun aquellos que tú produjiste, marchan a su lado. Se apretujan y van a los lados de Tiamat. Enfurecidos, maquinan sin cesar de día y de noche. Están resueltos al combate; gruñidores, furibundos, han congregado concejo a fin de disponerse para la lucha. La Madre del Hubur, la que modela todas las cosas, ha reunido armas inigualables, ha dado a luz serpientes-monstruos agudas de dientes, de fauces inmisericordes. Con veneno en vez de sangre ha llenado sus cuerpos. Dragones rugientes ha revestido de terror, los ha coronado con halos, haciéndolos como dioses, de modo que quien los contemple deba perecer abyectamente y que, una vez erguidos sus cuerpos, nadie pueda hacer que se vuelvan sus pechos atrás. Ha hecho surgir a la Hidra, al Dragón y al Lahamu, al Gran-León, al Perro-Rabioso y al Hombre-Escorpión, poderosos Demonios-Tempestades, al Hombre-Pez y al Capricornio, portadores de armas que a nadie exceptúan, impávidos en la batalla. Firmes son los decretos de ella, sumamente irresistibles son por todos, once de esta clase ha producido. De entre los dioses, sus primogénitos, que formaron su asamblea, ha enaltecido a Kingu, lo ha hecho caudillo entre ellos.
      La conducción de las filas, el mando en la asamblea, el levantar las armas para el encuentro, el avanzar al combate, en la batalla el comando en jefe, esto a su mano [ha confiado], mientras lo sentaba en el concejo: [“He lanzado] para ti [el encantamiento] exaltándote en la asamblea de los dioses, de la soberanía [sobre todos] los dioses [he] colmado [tu mano]. [En verdad tú eres sumo, mi único esposo] eres tú. [Tu prolación prevalecerá sobre todos los Anun]naki”. [Ella le ha dado las tablillas de los destinos, las ha fijado sobre su pecho]: [“En cuanto a ti, tu mandamiento será inmutable], tu palabra perdurará”. [Tan luego como Kingu ha sido enaltecido, promovido al rango de Anu, [para los dioses, sus hijos, ellos han destinado los destinos: [“Vuestra palabra] hará pacificarse al fuego, humillará al Potente Armamento, [de arrastre tan poderoso”].
      [Cuando Anshar escuchó] que (Tiamat) estaba rencorosamente perturbada, [hirió sus flancos y] mordió sus labios. [Melancólico estaba] su corazón, sin reposo sus entrañas. Cubrió su [boca] para ahogar su clamor. [Dijo a Ea:] “Levántate, Ea, hijo mío, sal a la batalla. [El arma] que has hecho, adelante, blándela. [Has encadenado a Mummu], a Apsu ya mataste, [mata esta vez a Kingu, que camina delante de ella. 
       [Respondió] Nudimmud, [consejero de] los dioses: [“…] corazón insondable que destinas los destinos, [a quien] pertenecen [modelar] y destruir, [Anshar, [ejecutar] lo que dices, también yo lo deseo].
      [A Anu], su hijo, dirigió [una palabra]: [“…] éste, el más poderoso de los héroes, cuya fuerza [es sobresaliente], irresistible su asalto más allá de todo límite. [Ve] y levántate delante de Tiamat. Que sus entrañas [se pacifiquen], que su corazón se distienda. [Si] no quiere hacer acatamiento a tu palabra, dile entonces nuestra [palabra] a fin de que pueda quedar pacificada”. Cuando [él escuchó] el mandamiento de su padre Anshar, [enderezó] hacia ella; [mas cuando Anu estuvo suficientemente] cerca para ver lo que Tiamat había tramado, [no fue para arrostrarla], volvió atrás. [Abyectamente vino hacia] Anshar, [su padre], le dijo: “No es [suficientemente fuerte mi mano para subyugarla”. 
     Sin palabras quedó Anshar, fija la vista en tierra, con el pelo agitado y hacia Ea sacudiendo la cabeza. Todos los Anunnaki se reunieron en aquel sitio; con los labios cerrados apretadamente, [se sentaron] en silencio. (Pensaban): “Ningún dios puede ir [al combate y], arrostrando a Tiamat, escapar [con vida]”. 
       (Entonces) Anshar, el señor, padre de los dioses, [se levantó en] solemnidad y, habiendo revuelto sus pensamientos en su corazón, [dijo a los Anunna]ki: “Aquél cuya [fuerza] es prepotente será [nuestro] vengador, aquél que es sutil en la batalla, Marduk, el héroe”. Ea separó a Marduk a su cámara de apartamiento. [Dándole consejo, le dijo lo que estaba en su corazón: “Oh Marduk, considera mi advertencia. Haz caso a tu padre, porque tú eres mi hijo, que confortas su corazón.
       Cuando estés frente a Anshar, acércatele como en combate, ponte de pie al estar frente a él, háblale; el viéndote, se sosegará”. El señor se regocijó a la palabra de su padre; se aproximó y estuvo de pie al estar frente a Anshar. Cuando él lo vio, el corazón se le llenó de júbilo; lo besó en los labios, y su melancolía se disipó. “Padre] mío, no estés mudo, abre ampliamente tus labios, iré y obtendré el deseo de tu corazón. ¿Qué varón es el que ha apremiado su lucha contra ti? [No es sino] Tiamat, una mujer, la que viene hacia ti con armas. [Padre mío], mi progenitor, alégrate y regocíjate, el cuello de Tiamat hollarás pronto. “Hijo mío que conoces toda sabiduría, pacifica a Tiamat] con tu sacro encantamiento. En el carro de las tormentas adelanta prontamente. De su [presencia], ellos no (te) desviarán. Haz(los) retroceder”. 

Tablilla 3

      Anshar abrió su boca y a Gaga, su mensajero, dirigió una palabra: “Gaga, mi mensajero, que regocijas mi hígado, a Lahmu y Lahamu te despacharé. Conoces discernimiento, eres adepto a la envolvente locución; a los dioses, mis padres, conduce delante de mí. Que todos los dioses se dirijan hacia acá, que sostengan conversación, se sienten para un banquete, coman el pan festivo, se escancien el vino; para Marduk, su vengador, que destinen entonces los destinos. Emprende tu camino, Gaga, colócate frente a ellos, y a ellos repite lo que te diré :
    “Es Anshar, vuestro hijo, quien me ha enviado hacia acá encargándome de dar voz [a los dictados] de su corazón (diciendo): [“La madre] Tiamat, la que nos ha dado a luz, nos detesta. Ha congregado una asamblea], y está furiosa con frenesí. Todos los dioses se le han adherido; aún aquellos que vosotros produjisteis, marchan a su lado. Se apretujan y van a los lados de Tiamat. Así dile y comunica todo cuanto sabemos sobre la ira y ansias de destrucción de Tiammat y sus monstruos de guerra.“
      Di también: “Ante mí vino Marduk, el más sapiente entre los dioses, vuestro hijo, su corazón habiéndolo impulsado a salir para enfrentar a Tiamat, abrió su boca y me dijo: “Si yo ciertamente como vuestro vengador soy (destinado) para vencer a Tiamat y salvar vuestras vidas, congrega la asamblea, proclama supremo mi destino. Cuando en Ubshukinna conjuntamente estéis sentados en regocijo, deja que mi palabra, en vez de ti destine los destinos. Inalterable será lo que yo pueda traer al ser; ni repetido ni cambiado será el mandamiento de mis labios”. (Y) ahora, apresuraos hacia acá y prontamente destinad para él vuestros destinos; que él pueda salir y enfrentar a vuestro poderoso enemigo”.  Delante de Lahmu y Lahamu, los dioses, sus padres, se prosternó, besando el polvo de sus pies. Se inclinó mientras se colocaba para dirigirse a ellos: “Es Anshar, vuestro hijo, quien me ha enviado hacia acá encargándome de dar voz a los dictados de su corazón (diciendo): “La madre Tiamat, la que nos ha dado a luz, nos detesta. Ha congregado una asamblea, y está furiosa con frenesí. Al momento, comunicó todo lo que se le había indicado anunciar.
      Cuando Lahmu y Lahamu esto escucharon, gritaron agudamente; todos los Igigi plañeron, deprimidos: “¿Qué ha pasado, que ellos han tomado [esta] decisión? No podemos comprender los actos de Tiamat”. Se prepararon para salir de viaje todos los grandes dioses que destinan [los destinos]. Se presentaron delante de Anshar, llenado [el Ubshukinna], se besaron unos a otros [y se reunieron] en asamblea. Sostuvieron conversación mientras [se sentaban] para el banquete. Comieron el pan festivo, escanciaron [el vino]: mojaron sus cañas con el dulce inebriante. Al beber la fuerte bebida, [sus] cuerpos se aflojaron. Extraordinaria languidez ascendía a sus hígados. Para Marduk, su vengador, destinaron entonces los destinos.

Tablilla 4

       Levantaron para él un trono de príncipe. Dando el rostro a sus padres, se sentó para la dominación. “Tú eres el más merecedor de honra entre los grandes dioses; tu destino es sin par, tú, Marduk, eres el más merecedor de honra entre los grandes dioses; tu destino es sin par, tu mandamiento es Anu. Desde este día, inalterable será lo que tú pronuncies. Encumbrar o abatir, esto estará (en) tu mano. Tu prolación se volverá verdadera, tu mandamiento no será impugnado. Ninguno entre los dioses transgredirá tus confines. Siendo así que el decoro es necesario para las sedes de los grandes dioses, que en las residencias de sus sagrarios haya siempre para ti una residencia. Oh, Marduk, tú eres ciertamente nuestro vengador, a ti hemos otorgado la soberanía sobre el universo entero. Cuando te sientes en la asamblea, tu palabra será suma. Tus armas no te harán defecto; aplastarán a tus enemigos. Oh Señor, la vida de aquél que en ti confía, preserva; mas derrama la vida del dios que concibió lo malo”. Habiendo colocado en medio de ellos una imagen astral, por sí mismos se dirigieron a Marduk, su primogénito: “Señor, verdaderamente tu destino es el primero entre los dioses; di sólo de destruir o de construir, y ello será. Abre tu boca, se desvanecerá la imagen; habla de nuevo y la imagen existirá íntegra”.
      A la palabra de su boca, la imagen se desvaneció; habló de nuevo y la imagen quedó restaurada. Cuando los dioses vieron lo que hubo salido de su boca, se llenaron de júbilo y rindieron homenaje: “Marduk es rey”. Le confirieron cetro y trono y vestidura regia; le dieron armas inigualables, que aplastan a los enemigos: “Ve y extirpa la vida de Tiamat, que los vientos se lleven su sangre a lugares irrevelados” Así destinado el destino de Bel, los dioses, sus padres, hiciéronlo ir por caminos de éxito y de consecución. 
        Él, construyó un arco, lo marcó como arma suya, le adjuntó la flecha, le fijó la cuerda de arco. Levantó su maza, hizo que su mano derecha la empuñase; arco y aljaba colgó a su costado. Delante de sí, colocó al relámpago; su cuerpo lo llenó con flama llameante. Luego hizo una red para envolver a Tiamat en ella. A los cuatro vientos apostó de manera que nada pudiera escapar de ella.
       Una vez enfrentados dispuso una estrategia para que nada de ella pudiera escaparse: al Viento del Sur, al Viento del Norte, al Viento del Este, al Viento del Oeste los hizo que se prendieran de los lados de la red; al don de su padre Anu. Produjo (luego) al Mal Viento, maligno y prepotente, al Torbellino y al Huracán, al Cuádruple Viento, al Séptuple Viento, al Viento de Ruina, al Viento sin Igual. Hizo salir a los vientos que había producido, a los siete de ellos; para remover entrañas de Tiamat, detrás de él estuvieron dispuestos. Luego el Señor, en lo alto la Tromba, su arma poderosa, ascendió al carro de las tormentas, irresistible y terrorificador. Enjaezó (y) unció a él una cuadriga: el Destructor, el Inexorable, el Arrollador, el Veloz. Sus bocas, sus labios, sus dientes llevaban veneno; eran ignorantes de la fatiga, expertos en exterminación. A su derecha colocó al Combate pavoroso y a Batalla, a su izquierda al Asalto, azote de todos los que en banda andan reunidos. A modo de cota habíase envuelto en una armadura de terror. Con su halo espantoso, su cabeza estaba vestida.
      Marduk salió y emprendió su marcha; hacia Tiamat, enfurecida, enderezó su rostro. Entre sus labios sostenía un conjuro; una hierba para destruir veneno llevaba apretada en su mano. Entonces a sus lados formaron círculos los dioses, sus padres.
         El Señor se aproximó para escudriñar el interior de Tiamat, de Kingu, su esposo, para percibir el designio. Observó, y su paso se volvió desconcertado su voluntad se dispersó y se desordenaron sus actos. Y cuando los dioses, sus auxiliares, que iban a sus lados, vieron (así) al valiente príncipe, confusa se hizo su visión. Tiamat emitió un grito], no desvió su cuello; en sus labios salvajes formulaba desafío; “Demasiado [importante eres tú [para que] el señor de los dioses se levante contra ti. ¿Es en tu residencia en donde ellos se han reunido (o) en su residencia?”.
       En ese momento el Marduk señorial, [levantan]do la Tromba, su arma poderosa, [a] la furibunda Tiamat arrojó la siguiente palabra: “En cuanto a ti, te has elevado, te has enaltecido arrogantemente; has encargado a tu propio corazón de promover conflicto, de tal manera que los hijos rechazan a sus propios padres al mismo tiempo que tú, que los has dado a luz, perjuras el amor. Has designado a Kingu para esposo tuyo; el rango de Anu, en derecho no suyo, se lo has conferido. Contra Anshar, rey de los dioses, procuras lo malo; [contra] los dioses, mis padres, has afirmado tu malignidad.
        Enfurecida como estaba, Tiamat gritó agudamente. Hasta sus raíces, las piernas le temblaban ambas juntas. Ella recitó un conjuro, lanzó su encantamiento, mientras los dioses de la batalla afilaban sus armas. Entonces trabaron encuentro Tiamat y Marduk, el más sapiente entre los dioses, compitieron en combate singular, acerrojados en batalla. El Señor desplegó su red para envolverla; al Mal Viento, que detrás de él venía, lo desató contra el rostro de ella. Cuando Tiamat abrió la boca para consumirlo, él introdujo en ella al Mal Viento, de modo que ella no cerró los labios. Al cargar sobre su vientre los vientos impetuosos, su cuerpo se expandió, y su boca quedó ampliamente abierta. Él soltó la flecha, ésta desgarró su vientre, cortó a través de sus entrañas, hendiendo el corazón. Habiéndola subyugado así, extinguió su vida. Derribó su cadáver, y se puso de pie encima de él. 
       Después de que hubo muerto a Tiamat, la capitana, su banda se demolió, se desmenuzó su tropa; todos los dioses, sus auxiliares, que iban a sus lados, temblando de terror volvían sus espaldas de un lado para otro con el fin de salvar y conservar sus vidas. Estrechamente cercados, no pudieron escapar. Los hizo cautivos y aplastó con sus armas. Arrojados dentro de la red, se encontraron a sí mismos atrapados; colocados en celdas, fueron colmados de lamentación, porque llevaban en ellos su furor, fueron aprisionados y engrillados. Y a las once hechuras que ella había revestido de terror, a la banda de demonios que impetuosamente] marchaban delante de ella, (Marduk) los aherrojó en cadenas, vigorosamente aprisionó sus miembros. No obstante toda su resistencia, (los) arrolló bajo sus pies. Y a Kingu, que había sido hecho caudillo entre ellos, lo ligó y lo entregó en guardia a Uggae. Le quitó las tablillas de los destinos, en derecho no suyas, (las) selló con su sello y fijó(las) sobre su pecho, después que le hubo vencido y sojuzgado a sus adversarios; el valiente Marduk reforzó su sujeción sobre los dioses dominados y retornó a Tiamat, a la que había vencido. El Señor pisoteó las piernas de Tiamat, con su maza implacable machacó su cráneo. Cuando las arterias de su sangre hubo cortado, el Viento del Norte se llevó (esa sangre) a lugares irrevelados. Viendo esto, sus padres quedaron gozosos y jubilosos; trajeron regalos de homenaje, de ellos para él. 
       Entonces el Señor se detuvo en considerar el cadáver, (y) como podría dividirlo y hacer de él obras llenas de arte. La separó, como a un molusco, en dos partes; la mitad de ella colocó en lo alto y la desplegó como firmamento, lo señaló mediante barreras y apostó guardias.
       Les encomendó que no permitiesen escapar a sus aguas. Recorrió los cielos y supervisó las regiones. Estableció en ellos la contraparte del Apsu, morada de Nudimmud. Al medir el Señor las dimensiones del Apsu, una Gran Mansión, su semejanza, estableció como Esharra; la gran mansión, Esharra, la que formó, los cielos. Hizo que Anu, Enlil y Ea ocupasen ahí las residencias suyas.

Tablilla 5

      Construyó estaciones para los grandes dioses, las estrellas, semejanzas suyas, sus imágenes astrales, las estableció. Determinó el año, definió sus límites; para cada uno de los doce meses tres estrellas erigió. Después de trazar los sectores del año, instaló la estación de Nebiru para fijar sus ligámenes, de manera que ninguno pudiere transgredir o aberrar. Las estaciones de Ea y Enlil estableció junto a ella. Abrió puertas en ambos lados, reforzó los cerrojos a la izquierda y a la derecha. En su vientre, constituyó las alturas del cielo. Hizo brillar a la Luna, (le) encomendó la noche; la designó como emblema de la noche, para significar los días: “Cada mes, sin cesar, forma dibujos con una tiara.
          En el comienzo del mes, al levantarte sobre el país, resplandece con cuernos, para significar seis días. En el séptimo día, sé una media tiara. Durante la luna llena los periodos serán iguales: dos mitades para cada [mes]. Cuando el Sol [se te una] en la base del firmamento, desvanécete paso a paso retrograda (en luz). En el día de (tu) [oscuridad] aproxímate al curso del Sol, y de este modo [el trein]ta corresponderá al primero, siendo el segundo (aquél). He [puesto de manifiesto] una señal, sigue su ruta, (y) cuando os acerquéis [a …], pronunciad ambos juicio. Que [se produzca justicia, no] injusta decisión.
        Después [de que hubo encomendado al Sol] los días, [de que hubo trazado] los linderos del día] y de la noche, [reuniendo] la saliva de Tiamat, él, Marduk, [el hielo y la nieve] construyó [con] ella. Entretejió nubes y (las) hizo manar agua. Suscitar vientos, hacer caer la lluvia, producir frío, volver vapor la niebla, disponer en estratos su saliva, (esto) a sí mismo se lo confió, lo puso en su (propia) mano. Reclinó la cabeza de [Tiamat], acumuló [sobre ella [una montaña], abrió en ésta una fuente de tal modo que un torrente pudiese brotar de ella; a través de los ojos hizo fluir al Éufrates y al Tigris. Obstruyó (después) los orificios de la nariz, y reprimió [las aguas]. Altas [montañas] acumuló sobre sus ubres y (en los pezones) taladró fuentes, a fin de extraer los manantiales.
            Dobló hacia atrás su cola, la aseguró [al] Durmah [para contener la ma]sa del Apsu bajo sus pies. [Puso en posición] su anca, ésta afianzó los cielos. Abovedado quedó (así) [el cielo] y la tierra quedó fija. [… polvo] hizo manar del corazón de Tiamat. [Extendió alrededor] su red, la desplegó por entero. Habiendo edificado los cielos y la tierra que sus ligámenes permaneciesen [estrechamente entretejidos.
         Luego de que hubo configurado sus ordenanzas, dado forma a [sus] decisiones, instituyó [santuarios, hizo que Ea los poseyese. Presentó [las tablillas de] los destinos, que había retirado a Kingu; las constituyó en primera dádiva de amistad, de ellas hizo don a Anu. A los dioses que se le habían rendido, que él había dispersado, [liga]dos los condujo ante la presencia de sus padres. [Y] de las once criaturas que Tiamat había hecho ser y […], cuyos armamentos habían sido rotos, de las que había encadenado a su pie, modeló las efigies, las colocó [en las puertas] del Apsu [en tanto que decía]: “Este ha de ser un signo que jamás será olvidado”.

Tablilla 6

         Oye Marduk las palabras de los dioses. Su corazón lo apremia a modelar obras llenas de arte. A sí mismo se había dicho en su corazón: “Entrelazaré sangre (y) ensamblaré huesos. Suscitaré un ser humano, hombre será su nombre.
      En verdad, construiré al ser humano (denominado) Hombre. Estará encargado del servicio de los dioses; que ellos puedan estar en paz. (Además,) los modos de los dioses alteraré con arte: aunque igualmente reverenciados, en dos (grupos) estarán divididos”. Ea le respondió, hablando con él una palabra a fin de referirle su (propio) designio para el alivio de los dioses: “Que uno solo de sus hermanos sea entregado; él solo perecerá para que la humanidad pueda ser modelada que los grandes dioses se hallen aquí en asamblea; que el culpable sea entregado, para que ellos puedan perdurar”. Marduk convocó a los grandes dioses para la asamblea; ordenando graciosamente, expidió instrucciones. A su prolación pusieron cuidado.
       “El Rey a los Anunnaki dirigió una palabra: “Si vuestra anterior declaración fue verdadera, la verdad, bajo juramento, declarad (ahora) delante de mí. ¿Quién fue el que discurrió sublevación e hizo a Tiamat rebelarse, y entabló batalla? Que ése sea entregado, el que discurrió sublevación. Yo le haré cargar con su culpa. Vosotros podréis habitar en paz”. Los Igigi, los grandes dioses, respondieron a Lugaldimmerankia, consejero de los dioses, su señor: “Kingu fue quien discurrió sublevación e hizo a Tiamat rebelarse, y entabló batalla”. Lo ligaron; presentáronlo asido delante de Ea. Impusieron sobre él su culpa, y cortaron su sangre. De su sangre, modelaron a la humanidad. 
         Después de que hubo ordenado todas las instrucciones a los Anunnaki, de cielo y tierra hubo repartido sus partes, los Anunnaki abrieron sus bocas y dijeron a Marduk, señor suyo: “Ahora, oh Señor, tú que has hecho nuestra liberación, ¿cuál será para ti nuestro homenaje? Construyamos (aquéllo) cuyo nombre será llamado ‘Santuario’; será una cámara para nuestro reposo nocturno; descansaremos en él. Erijamos un lugar de retiro para morada suya; El día en que lleguemos reposaremos en él”.
       Cuando Marduk escuchó estas palabras, esplendieron brillantemente sus facciones, como el día: “Edificad Babilonia, cuya construcción habéis apetecido; que su mampostería sea modelada. La llamaréis ‘El Santuario’. Los Anunnaki manejaron la azada. Durante todo un año modelaron ladrillos. Cuando llegó el segundo año, levantaron alto la cúspide del Esagila, contraparte del Apsu Habiendo edificado una ziqqurat tan alta como el Ápsu, para Marduk, Enlil (y) Ea erigieron en habitación su templo. (…)

Enunciado y enunciación

Los pronombres y la deixis

Coherencia y cohesión

Escribir sin errores de ortografía, sin morir en el intento.

Jugar al Juego Cósmico de la ortografía.

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