Sísifo

En la mitología griega, Sísifo (Σίσυφος) fue fundador y rey de Éfira, más tarde conocida como Corinto.​ Era uno de los siete hijos de Eolo y Enareta, y esposo de Mérope, hija de Atlante.​ Sísifo era un ejemplo de rey impío, pues es conocido por su castigo: empujar cuesta arriba por una montaña una piedra que, antes de llegar a la cima, volvía a rodar hacia abajo, repitiéndose una y otra vez el frustrante y absurdo proceso.​ El término «trabajo de Sísifo», que se utiliza en la actualidad para describir un trabajo duro que debe hacerse una y otra vez, tiene su origen en el castigo de Sísifo.​ Sísifo era notable por su astucia, pero ni siquiera él supo prever a Autólico, que le robaba su ganado.

Por su esposa Mérope, Sísifo fue padre de Glauco. En el Catálogo de mujeres se nos cuenta que Sísifo llegó a la corte de Etón para solicitar a su hija Mestra en matrimonio con Glauco. Surgió una disputa entre ambos, ya que Mestra, que tenía la habilidad de cambiar de forma, escapó del palacio de Sísifo de vuelta junto a su padre. Sísifo, sintiéndose estafado después de entregar una ingente dote de ganado a cambio de Mestra, volvió para reclamar a su nuera. Como ninguno de los litigantes cedía tuvo lugar un tribunal divino, y al final Sísifo desistió. Esta vez llevó a su hijo a la corte de Niso en Megara, donde consiguió desposar a Glauco con Eurínome. No obstante Zeus había decretado que la semilla de Sísifo no quedara en la tierra, y así Eurínome dio a luz a Belerofonte, pero por obra de Poseidón.​ En otras versiones Sísifo fue padre, siempre por Mérope, de Ornitión, Tersandro y Almo;​ aún otros más añaden también a Sinón y Porfirión.​ Los autores trágicos ya imaginaron a Sísifo como padre de Odiseo con Anticlea, antes de que esta se casase con su último marido, Laertes.​ Higino es el único autor que nos habla de la disputa de Sísifo y su hermano Salmoneo, a causa de Tiro, pues los dos hijos de ésta con Sísifo estarían destinados a acabar con su padre.10​

Se decía que había fundado los Juegos Ístmicos en honor a Melicertes, cuyo cuerpo había encontrado tendido en la playa del istmo de Corinto. ​

El motivo del castigo al que fue sometido Sísifo no es mencionado por Homero, pero otras fuentes indican que Sísifo había revelado al dios fluvial Asopo que el autor del rapto de su hija Egina había sido Zeus;​ o que el castigo había sido a causa de su impiedad;​ o bien se debió a su hábito de atacar y asesinar viajeros.

Cuando, por orden de Zeus o Hades, Tánatos (la muerte) fue a buscar a Sísifo, este lo engañó y le puso grilletes a Tánatos, por lo que nadie murió en la Tierra hasta que Ares lo liberó, entonces, como castigo, este puso a Sísifo bajo su custodia en el inframundo. Pero Sísifo aún no había agotado todos sus recursos: antes de morir le dijo a su esposa que cuando él se marchase no ofreciera el sacrificio habitual a los muertos y ella así lo hizo, así que en el infierno se quejó de que su esposa no estaba cumpliendo con sus deberes, y convenció a Hades (o a Perséfone, dependiendo de la versión del mito) para que le permitiese volver al mundo superior y así castigarla. Pero cuando estuvo de nuevo en Corinto, rehusó volver de forma alguna al inframundo, viviendo varios años más en la tierra hasta que murió de forma natural, ya anciano.

En el inframundo, Sísifo fue obligado a cumplir su castigo, que consistía en empujar una piedra enorme cuesta arriba por una ladera empinada, pero antes de que alcanzase la cima de la colina la piedra siempre rodaba hacia abajo, y Sísifo tenía que empezar de nuevo desde el principio, una y otra vez. Así se cuenta en la Odisea.​ También se dice que aún viejo y ciego seguiría con su castigo. Este asunto fue un tema frecuente en los escritores antiguos, y fue representado por el pintor Polignoto en sus frescos sobre la Nekyia, en la galería pública o lesque (λέσχη) de Delfos.

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