Primera lectura: la primera generación de cíclopes

Introducción: mito y cosmogonía

       Los relatos cosmogónicos o cosmogonías son narraciones que pretenden dar respuesta al origen del universo.
Es su propósito establecer la realidad, ayudando a construir activamente la percepción del universo y origen de los dioses, la humanidad y los elementos naturales.
       Generalmente se remontan a un momento de preexistencia cuando nada había sido creado.

     En su versión más simple, el mito es un relato de carácter sagrado que resulta siempre del fruto de una creación colectiva. Todo mito encierra una verdad que es transmitida de generación en generación de manera oral y durante esa trasmisión se le va agregando ornamentos provenientes de la imaginación y la experiencia histórica de los pueblos. Estos tienen siempre como fuente un hecho real sobre el que la fantasía popular arma el relato mítico.
      Con la ayuda de los arqueólogos los estudiosos se esfuerzan por comprender esos datos históricos. Tomemos por ejemplo el caso de los cíclopes. Se describe a éstos como gigantes con un solo ojo que estaban relacionados con el trabajo de los metales. Los cíclopes parecen haber sido un gremio de los forjadores del bronce cuyo nombre significa “ojo anular”. Estos seres parecían estar tatuados con anillos concéntricos en la frente en honor del dios Sol, a quien suponían era la fuente del calor de sus hornos. Pero los cíclopes debían cubrirse un ojo de la cara para evitar las chispas que volaban de su trabajo de herrería, por lo tanto, en este sentido también tenían un solo ojo visible. Y, si consideramos además, la fuerza que era necesaria para trabajar los metales en épocas tan antiguas, era lógico considerarlos hombres muy fuertes, con lo cual, la imaginación puede haberlos convertido en gigantes de un solo ojo. En la película Conan el Bárbaro, se cuenta que los cíclopes pidieron una vez a los dioses que les dejaran ver el futuro. Los dioses se lo concedieron a cambio de sacrificar un solo ojo como ofrenda por este regalo. Ellos aceptaron, pero fueron engañados y solo llegaron a ver el día en que morirían.
      Veamos el relato clásico sobre el origen de los cíclopes extraído de Teogonía, de Hesíodo:  

      En primer lugar, existió el Caos.
     Después existió Gea, la de amplio pecho, sede siempre segura de todos los Inmortales que habitan la nevada cumbre del Olimpo. En el fondo de la tierra de anchos caminos existió el Tártaro. Por último, Eros, el más hermosos entre los dioses inmortales, que relaja el cuerpo y cautiva de todos los dioses y mortales el corazón y la sensata voluntad en sus pechos.
    Del Caos surgieron Érebo y la negra Noche. De la Noche, a su vez, nacieron Éter y el Día, nacidos de una relación amorosa con Érebo.
    Gea dio a luz al estrellado Urano con sus mismas proporciones, para que la rodeara y poder alojar siempre y con seguridad a los felices dioses. También dio a luz a las grandes montañas, agradable y feliz morada de las ninfas que habitan en los montes y los bosques. También parió al agitado piélago de agitadas olas, el Ponto.
      Luego, en relación íntima con Urano, engendró y parió a Océano de profundas corrientes, a Ceo, a Hiperión, a Jápeto, a Tea, a Rea, a Temis, a Mnemósine, a Febe de áurea corona y a la amable Tetis. Después de ellos nació el más joven, Cronos, de mente retorcida, el más terrible de los hijos quien se llenó de intenso odio hacia su padre.
     Dio a luz, además, a los cíclopes de soberbio espíritu, a Brontes, a Estéropes y al violento Arges, que regalaron a Zeus el trueno y le fabricaron el rayo. Estos en lo demás eran semejantes a los dioses, pero en medio de la frente había un solo ojo. Se les dio este nombre por su aspecto, por su ojo redondo. El vigor, la fuerza se mostraban siempre en sus acciones.

      También de Gea y Urano nacieron otros tres hijos, enormes y violentos. Nombrarlos causaba cran respeto y temor. Ellos eran Coto, Briareo y Giges. Cien brazos salían de sus hombros y a cada uno le nacían cincuenta cabezas sobre los hombros y albergaban una fuerza terriblemente poderosa se albergaba en su enorme cuerpo.  

       Después de un tiempo,  Gea, solicitó a sus hijos ayuda para vengarse de su esposo por la terrible y violenta forma en que este se acercaba a ella para procrear. Pero el único que accedió fue Cronos, el más pequeño de sus hijos. Con una hoz confeccionada por la misma Gea, Cronos hirió fatalmente a su padre, Urano y ocupó su lugar en el cielo. Luego, se apresuró a encerrar a los cíclopes y hecatonquiros en el tártaro, como hiciera su padre antes. 

      Entonces, una terrible profecía llegó a Cronos, que uno de sus próximos hijos lo destronaría. Así pues, a medida que nacían se los tragaba el poderoso Cronos, según iban viniendo a sus rodillas desde el sagrado vientre de su esposa, Rea, conduciéndose así para que ninguno de los otros ilustres descendientes de Urano tuviera la dignidad real entre los Inmortales. No quería ser víctima de la profecía y por eso no descuidaba a su esposa.

     Pero, cuando Rea estaba a punto de dar a luz a Zeus, el más pequeño de sus hijos, que al crecer se convertiría en padre de los hombres y los dioses, suplicó a sus padres Gea y el estrellado Urano que la ayudaran a urdir un plan para tener ocultamente el parto de su hijo y vengar a las Erinias de su padre y de los hijos que se había tragado Cronos, el de la mente retorcida.
    Aquellos escucharon atentamente a la titánide y la obedecieron; la pusieron al corriente en cuanto todo lo que estaba decretado que ocurriera entre Cronos y su intrépido hijo, y la enviaron a Licto, un lindo y rico pueblo de Creta a parir al más joven de sus hijos, el poderoso Zeus. Cuando alumbró, Gea lo recogió para criarlo y cuidarlo en la espaciosa Creta.
      Rápidamente crecieron el vigor y los hermosos miembros del soberano; y al cabo de un año, echó fuera nuevamente a su prole el poderoso Cronos de mente retorcida, engañado por las hábiles indicaciones de Gea que le había hecho tragar una pócima encantada para devolver a sus divinos hijos. Vencido este por la habilidad y fuerza de su hijo Zeus. Primero vomitó la piedra que había tragado en lugar de Zeus por hábil engaño; y éste la clavó sobre la anchurosa tierra, en la sacratísima Pito, en los valles del Parnaso, monumento para la posteridad y maravilla de toda la humanidad. Libró a sus tíos paternos, Brontes, Estéropes y el vigoroso Arges, que habían sido encadenados por su padre en el tártaro; estos le guardaron gratitud por sus beneficios y le regalaron el trueno, el llameante rayo y el relámpago, para que gobernara seguro siempre a mortales e inmortales.
      Más tarde, los dioses olímpicos se levantaron contra los titanes y usando los regalos que los cíclopes habían ofrecido a los dioses, volvieron a encerrarlos en el tártaro.

Actividades

Primera lectura: “La primera generación de cíclopes”

1. Leé o escuchá la “primera lectura”.
2. Respondé las siguientes preguntas con la información que podés extraer del texto luego, transcribilas a tu hoja de trabajo:

a. ¿Cuál es la definición más simple del mito?
b. ¿Cómo se transmiten las verdades que contienen los mitos?
c. ¿Cuál es el origen de una historia mítica?
d. ¿Cuáles son los fundamentos reales del origen de los cíclopes?
e. ¿Cuáles son los elementos agregados a las figuras de los cíclopes con el paso del tiempo?
f. ¿Cuáles son los propósitos de los relatos mitológicos? 

3. Leé la sección azul sobre “Los epítetos épicos”.

4. Transcribí a tu hoja de trabajo una lista los epítetos épicos de los personajes que aparecen en el segunda parte de la lectura. Por ejemplo:

Gea, la de amplio pecho.
Eros, el más hermoso de los dioses inmortales.
La negra Noche.

No olvides usar mayúscula inicial, mayúscula con los nombres propios y poner el punto final cuando terminás de transcribir el epíteto.

5. Creá un glosario referido a los personajes de la segunda lectura “Cosmogonía”, de Hesíodo. ¿Cómo?

1ro: Observá los nombres resaltados con negrita.
2do: Elegí el diccionario de dónde extraerás la información.
3ro: Buscá la entrada (nombre del personaje).
4to: Leé la información y copiá la parte del texto que te interesa poner en tu hoja de trabajo.
5to: Antes de pegar la información, seleccioná la opción y adaptá el formato del texto web a la de tu hoja de trabajo.
6to: Repetí el procedimiento hasta completar el glosario.

6. Continuando con la búsqueda en Internet y el glosario, respondé ¿con qué otro nombre se conoce a los hermanos de los cíclopes Coto, Briareo y Giges?
7. ¿Qué relación tiene la ciudad de Hecatonquira con los hermanos de los cíclopes?
8. ¿Qué otros sitios están directamente relacionados con ellos?
9. ¿Cuál era la profecía en contra de Cronos?
10. Leé o escuchá la segunda lectura, luego respondé en tu hoja de trabajo.
11. Los ciclopes pertenecen a tres familias o generaciones distintas. ¿Cuáles son esas familias y qué características presenta cada una?
12. ¿Qué otros cíclopes conocés?

13. Con la información obtenida de las lecturas y las fuentes externas de investigación, te proponemos que armes un árbol genealógico que inicie en Zeus. Observá el Gráfico 1 como referencia o guía.

14. Ingresá a “Documentos de Google” en el drive de tu cuenta de Gmail. Abrí un documento nuevo titulado “La batalla de los Cíclopes”. (ver el tutorial)

15. Elegí un grupo de compañeros (mínimo 2, máximo 6). Compartí el documento creado con tus compañeros.
16. Imaginen entre todos cómo pudo ser la Batalla de los cíclopes. Cada uno de los integrantes deberá escribir una parte de la redacción. Utilicen toda la información que tienen. Debe cumplir con el criterio de interés y ser emocionante.

Gráfico 1

Autores, texto y contexto:

Cada autor escribió su obra en un momento histórico definido, en circunstancias específicas y con un propósito determinado. Para comprender cuál es el mensaje de los autores y su importancia histórica, debemos conocer algo de ellos y de su contexto histórico, es decir, el momento en que vivieron y escribieron su obra.
Veamos los dos autores:

HESÍODO:
Los especialistas en relatos cosmogónicos se han puesto de acuerdo en que la obra de Hesíodo, Teogonía fue compuesta en el sigo VIII antes de Cristo. Esta, junto con Illíada, Odisea y Eneida, formaron el pensamiento de occidente y, como veremos más adelante, sus temas se reescribieron en cada centuria. La obra de Hesíodo estableció la conciencia del hombre individual, independiente de los dioses, en el mundo antiguo. Presenta un derecho sancionado por la divinidad y, lo que es más importante, a la organización espacial, temporal y religiosa del mundo. Su literatura fue material de inspiración para la filosofía la música, la literatura contemporánea y posterior y otras artes.

HOMERO:

VIRGILIO:
Nació en en Andes, cerca de Mantua , en la Galia Cisalpina, el 15 de octubre del año 70 a. C.. Nació en un contexto de guerras, conquista y expansión de Roma. Con el ascenso de César al mando del imperio, este recibe el soporte económico del Emperador a cambio de que escribiera el poema épico que emparentaba a los romanos con los valerosos y gloriosos guerreros griegos responsables de la caída de Troya.
Al terminar de escribir su obra, quiso quemarla, destruirla. Sin embargo, Augusto logró rescatarla e impedir su destrucción.
La Eneida fue identificada con la misión de Roma en el mundo; su protagonista (Eneas) , con Augusto y su éxito casi inmediato.

Los epítetos épicos:

Un epíteto es una figura retórica. Es decir, una construcción expresiva que consiste en agregar un adjetivo a un sustantivo. El adjetivo suele estar delante del sustantivo. El adjetivo del epíteto realza o remarca una cualidad que es propia o natural del sustantivo.
Por ejemplo: nube. La palabra nube implica blancura. Un epíteto posible sería “La blanca nube”, Así, e adjetivo intensifica la cualidad propia del sustantivo.
En el caso de los epítetos épicos, las expresiones suelen expresar el carácter de los dioses o los héroes, por ejemplo: 

“Después existió Gea, la de amplio pecho (…)”

Como vemos, en la construcción del epíteto épico, la frase que expresa la cualidad de Gea, se escribe después del nombre. Así se diferencia un epíteto clásico de un epíteto épico.

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