Olimpo

En el mundo griego existían numerosos montes llamados Olimpo: uno en Misia, otro en Sicilia, un tercero en el Ida, otro en Arcadia y, finalmente, el más célebre de todos que se alzaba los confines de Macedonia y Tesalia. Desde los poemas homéricos, el Olimpo es considerado como la mansión de los dioses, en particular como la morada de Zeus. En ese sitio, por ejemplo, el Dios pesa los destinos de Aquiles y Héctor, y desde su altura precipita a Efesto, cuando éste quiere intervenir a favor de Hera, etcétera. Sin embargo, poco a poco la residencia de los dioses se va diferenciando de la montaña tesalia y el término Olimpo se aplica, de manera general, a las “moradas celestes” donde reside la divinidad.

Numerosos héroes llevaron también el nombre de Olimpo. Uno de ellos era hijo de Cres, el héroe epónimo de Creta. Crono lo había confiado a Zeus y éste lo habría educado. Pero, Olimpo sugirió a los gigantes la idea de destronar a Zeus, y este, irritado por su traición lo fulminó. Luego, se arrepintió de su acción y dio su propio nombre a la tumba de Olimpo, que se hallaba en Creta. Según Diodoro, Olimpo es también el nombre del primer marido de Cibeles, segunda esposa de Yación. Sin duda, se trata de una interpretación evemerista de la leyenda de Cibeles, situada en el monte Olimpo de Misia. Finalmente, Olimpo es un célebre flautista que pasa por ser el padre o el hijo de Marcias y su discípulo. Cuando Marcias fue muerto por Apolo, Olimpo lo enterró y le lloró.

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