El Océano es la personificación del agua que en las concepciones helénicas primitivas rodea al mundo. Se le representa como un río que corre alrededor del disco plano qué es la tierra. En consecuencia, se extiende tanto al oeste como al este, tanto al norte como al sur y señala sus más remotos confines. Así se explican, por ejemplo, la topografía de la leyenda de Heracles y las Hespérides, y la de sus aventuras en los dominios de Geriones. A medida que se iba precisando el conocimiento del globo, esas ideas variaron y el nombre de Océano se reservó al Atlántico, límite occidental del mundo antiguo.
Como divinidad, el Océano es el padre de todos los ríos. Hesíodo en su teogonía cita entre sus hijos el Nilo, el Alfeo, el Eridano, el Estrimon, el Meandro, el Istro, el Faso, el Rezo, el Aqueloo, el Rodio, el Aliacmon, el Eptáporo, entre otros. Pero el propio Hesíodo nos advierte que la lista no es exhaustiva. Habría que añadirle por los menos otros tres mil nombres, si quisiéramos mencionar todos los ríos que engendró con Tetis.
También con Tetis, engendró a igual número de hijas, las oceánides, que se unieron con muchísimos dioses y a veces con mortales para dar vida a numerosos hijos. Personifican los arroyos, las fuentes, etcétera. Hesíodo menciona cuarenta y una; la mayor es Éstige y siguiendo luego Peito, Jante, Elektra, Urania, Plexaura, Dione, Polidora, Pluto, Europa, Briseida, Calipso, etcétera. A esta lista, añaden otros autores nuevos nombres, especialmente Filira, la madre del centauro Quirón; Carmina, Aretusa, etcétera. Estas listas son susceptibles de toda clase de modificaciones, a merced de la imaginación y la fantasía.

Escribir sin errores de ortografía, sin morir en el intento.

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