Melkor

El que resurge en el poder, el antagonista “malo” de los dioses “buenos” que rodeaban a Manwe; al mismo tiempo su hermano y , originalmente, el más poderoso de los Ainur, bautizado por Fëanor como Morgoth “oscuro enemigo del mundo”. Durante la Ainulindale se sublevó contra la música de Ilúvatar y, con ello, también contra sus designios. Siempre estaba a la búsqueda de la “llama imperecedera” y era un espíritu creador autónomo, que no se conformaba con la realización de planes preestablecidos. Para los elfos representaba el origen de todo lo malo, pero Ilúvatar aclaró expresamente que aún lo malo creado por Melkor, provenía de él: “(…) ningún tema que no tenga en mí su origen más profundo puede ser tocado ni nadie puede alterar su melodía en rebeldía contra mí. Porque quien esto haga sólo se revelará como instrumento mío para crear cosas magníficas de las que nada intuye.” (…) cuando los Ainur descendieron hacia Arda, el arribó como el más espléndido y el más terrible y destruyó todo lo que los otros creaban; pero de esos contrastes y de esa tensión también surgieron situaciones nuevas e interesantes.

Destruyó las lámparas de los valar y obligó a estos a refugiarse en el extremo oeste en Ammán. Cuando los elfos despertaron y cayeron parcialmente bajo la influencia de Melkor, los valar le declararon la guerra. Este fue derrotado, atado con la cadena Angainor y encerrado durante 3 épocas o edades en la fortaleza de Mandos. Después tuvo autorización para moverse libremente por Valinor. Robó entonces los Silmarils, destruyó con ayuda de Ungoliant los dos árboles de Valinor y huyó hacia el norte de la tierra media, donde levantó Angband y se declaró rey del mundo. Mientras más monstruos creaba Melkor, y mientras más fuerza delegaba en sus servidores, más se deleitaba él mismo; le sucedió algo similar a lo que ocurriría más tarde con Sauron. Durante la última batalla fue apresado , se le amputaron las piernas, se le inmovilizó con la cadena Angainor, y se le expulsó al vacío exterior más allá de las murallas del mundo. Se desconoce lo que ocurrió con él al sobrevenir el fin del mundo.

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