Teoría de los actantes

       El modelo actancial de Greimas fue creado como resultado de algunos textos específicos (cuentos maravillosos, textos teatrales, etc.) y fue inspirado en parte en la tipología de Propp, a la cual desea modificar, desplazándose del campo de las funciones al campo de los actantes, esto es, simplificar o aunar funciones en un solo actante, por ejemplo. Pero, por sobre todo, fue constituido teniendo en cuenta la estructura sintáctica de las lenguas naturales pues la frase ordena siempre las mismas funciones, sujeto, objeto, circunstancial, agente, etc., que son numéricamente pocas. Desde este punto de vista, los actores cambian, lo que dicen puede cambiar, los lugares pueden cambiar, la obra o su argumento pueden cambiar, pero no cambiarán sus funciones. Siempre habrá un sujeto que desea algo y alguien que lo ayude a conseguirlo o que se oponga a ello. 

     Un ejemplo de esto es:

(1) Pedro recibe una carta de su tío Andrés

(2) El tío Andrés manda una carta a Pedro.

El enunciado cambia, sin embargo, en ambos

– Pedro es el “destinatario” del objeto.
– Una carta es el “objeto”.

     El esquema de actantes se puede organizar de la siguiente manera:

     Si tuviéramos que mostrar en el esquema de actantes los participantes de las oraciones anteriores, los ubicaríamos como se muestra en la imagen que sigue. “Pedro” ocupa el actante sujeto, porque es el centro de la “narrativa” o “anécdota”, el  tío Andrés ocupa el espacio del destinador porque es quien “envía” mientras que “la carta” siempre es el objeto.  

     Observemos: 

     En algunas narraciones o anécdotas, cuando los personajes son pocos y no llegan a cubrir los seis actantes, es posible que uno de ellos pueda cumplir más de una función. Pero, este fenómeno lo veremos más adelante.

     Extendámonos un poco más en la explicación de las funciones actanciales. El sistema actancial es una organización de conjunto establecida mediante tres parejas de actantes cuyo eje central es la pareja “sujeto-objeto” como se presentaron en las dos imágenes precedentes. 

     Estos dos actantes, constituyen el eje del deseo. Se puede considerar esta relación como activo-pasivo, es decir, el sujeto es el que desea, y el objeto es lo deseado. Así expuesto, no es necesario saber qué clase de sujeto u objeto están en juego, solo que existen independientemente de sus características (humanas, animales, emocionales, etc.).
      Los objetos pueden tener alguna clase de valor objetivo, o también alguna clase de valor subjetivo y esto tiene que ver con la clase de valor que se le da a cada uno en el relato. En algunos casos, se establece una disyunción entre estos actantes donde la relación es virtual y la conjunción posible.
      La segunda pareja de actantes son el “destinador” y el “destinatario”. La relación entre ambos es asimétrica. El destinador es superior al destinatario. Se debe tener en cuenta que un “personaje” o “actor” puede estar representando varias funciones actanciales simultáneamente, puede haber una obra en que el sujeto de la acción sea el destinatario y a veces su propio oponente. El Destinador es el que generalmente otorga una misión, otorga un destino; mientras que el destinador será el beneficiario (en forma positiva o negativa).
      La tercera pareja está formada por los actantes “ayudante” y “oponente”. La función de ayudante consiste en aportar ayuda, socorro, auxilio al sujeto para cumplir con su cometido, mientras que el oponente, expresa las circunstancias negativas que impedirán al sujeto cumplir sus funciones, es decir, en la realización del deseo. Se los puede definir como participantes circunstanciales de la acción.

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