Illuin y Ormal

Lámparas de los valar es el nombre conjunto que reciben dos artefactos ficticios dentro del legendarium creado por el escritor británico J. R. R. Tolkien y que aparecen en su novela El Silmarillion. Llamadas Illuin y Ormal, nombres que se pueden traducir del quenya como «cielo azul» y «alto oro» respectivamente, son dos poderosas lámparas que fueron creadas por el valar Aulë para iluminar Arda en sus primeros años de existencia y cuyas luces dieron lugar al comienzo de la llamada Primavera de Arda, período en el que creció por primera vez la vegetación en la Tierra Media. Fueron destruidas tiempo después por Melkor, quien entró en guerra con el resto de los valar y derrumbó los pilares sobre los que estaban colocadas las lámparas.
Tras la primera guerra que los valar mantuvieron con Melkor, Yavanna plantó en la Tierra Media las semillas que tenía preparadas y pidió a su esposo Aulë que construyera dos poderosas lámparas con las que iluminar el mundo. Varda se encargó de llenarlas de luz y Manwë las consagró. Posteriormente fueron situadas sobre dos altos pilares, uno en el norte, donde colocaron a Illuin, y otro en el sur, coronado por Ormal. Las semillas de Yavanna comenzaron a brotar gracias a las luces de las lámparas y así apareció en el mundo la hierba, el musgo, los helechos y los árboles, siendo más abundantes en las regiones centrales de la Tierra Media, donde ambas luces se unían y donde se encontraba la morada de los valar: la isla de Almaren. A este tiempo se le conoció como la Primavera de Arda o las Edades de las Lámparas.

Reunidos en Almaren y debido a la luz de Illuin, los valar no advirtieron la sombra de Melkor cuando este regresó del Vacío Intemporal y comenzó a construir la fortaleza de Utumno en el norte de la Tierra Media. Para cuando se percataron de que el enemigo había vuelto, ya era demasiado tarde. Este asestó el primer golpe, derribando los pilares que sostenían las dos lámparas y provocando así su destrucción. La luz derramada de Illuin y Ormal causó grandes incendios y la caída de los pilares hizo que las tierras se abrieran y los mares se levantaran, dañando las creaciones de los valar y la simetría de Arda. Donde antes había estado el pilar de Illuin se formó el mar de Helcar, una de cuyas bahías era Cuiviénen, el lugar donde despertarían los elfos años después.


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