Eurídice

En la mitología griega, Eurídice (en griego Εὐρυδίκη/Eurudíkê) era una ninfa auloníade de Tracia.

Casada con Orfeo, Eurídice sufre un rapto por parte de Aristeo. Ella escapa, pero en su carrera pisa inadvertidamente una serpiente o una hidra que le muerde un pie y le provoca la muerte. En otra versión, la picadura se produce cuando ella va paseando junto a un grupo de Náyades.

Orfeo, desesperado, decide bajar a buscarla al inframundo. Al llegar, pide a Caronte que lo lleve en su barca hasta la otra orilla de la laguna Estigia, a lo que Caronte se niega. Orfeo comienza a tañer su lira provocando el embelesamiento del barquero, quien finalmente accede a cruzarlo al otro lado. De la misma manera convence al can Cerbero, el guardián del infierno, para que le abra las puertas de este. Ya frente a las divinidades del inframundo Hades y Perséfone, Orfeo suplica por su amada. Los dioses acceden, embelesados por su lira, pero con la condición de que Orfeo no contemple el rostro de Eurídice hasta tanto ambos no hayan salido de los infiernos.

Orfeo atraviesa todo el inframundo en su camino de salida, pero antes de que ella pase por la última puerta Orfeo no puede contener su impaciencia y mira hacia atrás para ver el rostro de su amada Eurídice. En ese momento ella le es arrebatada, se convierte de nuevo en sombra y él es expulsado del infierno, quedando definitivamente separado de su amada.

Así, sin motivo alguno por el cual vivir, vaga por el mundo con su lira hasta cruzarse con las Ménades o bacantes, séquito del dios Dioniso, quienes le despedazan.​ Tras morir, vuelve al Inframundo y en los Campos Elíseos se reencuentra con su amada Eurídice.

Reciben este nombre en la mitología una hija de Lacedemón y Esparta que, con Acricio engendró a Dánae, la esposa del rey de Nemea, Licurgo, madres de Arquémoro, la hija de Anfiarao y de Erfilia y, finalmente, la hija de Creonte, rey de Tebas, que no pudiendo soportar la muerte de su hijo Hemón, se ahorcó.

Pervivencia del mito: La historia de Orfeo y Eurídice es argumento de varias óperas, entre ellas Eurídice (1600), de Jacopo Peri, Orfeo (1609) de Claudio Monteverdi y Orfeo ed Euridice (1762) de Christoph Willibald Gluck. En versiones más modernas, encontramos el musical Hadestown, de la compositora estadounidense Anaïs Mitchell, que narra el mito de Orfeo y Eurídice en una versión ambientada en los años de la Gran Depresión.

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