El texto teatral

DEFINICIÓN DE ARTE TEATRAL

       Es una expresión del arte escénico que tiene como finalidad representar una historia, y cuyo eje fundamental es el conflicto. También conocido como Arte Dramático, el teatro es un arte para ser apreciado en su dimensión performativa. De sus múltiples elementos constitutivos, tal vez el más importante sea el texto. Es de tal magnitud su relevancia histórica, social y artística que, el texto dramático, está considerado como uno de los tres géneros literarios. Sin embargo, no debemos confundirnos. El texto no es el fin, sino el medio para hacer teatro.

EL TEXTO

       También llamado libreto o guion tiene el objetivo de expresar, por escrito, las especificaciones necesarias para la representación teatral de una historia. No está diseñado para ser leído por el público, sino como guía de montaje para las compañías teatrales. Su similar equiparable es la partitura de los músicos, que no está dirigida a los oyentes, sino a los intérpretes.

ELEMENTOS DEL TEXTO DRAMÁTICO

      Su principal elemento son los parlamentos. O sea, las palabras que los personajes deben “parlar”, deben decir en la escena ante los espectadores. Dichos parlamentos se dividen en:
     Diálogos: Es el intercambio verbal entre dos o más personajes. Por ejemplo:

AMELIA: (OFF) ¿Lucía! Vas a bajar? (Lucía se levanta lentamente. Se detiene frente al espejo.)
AMELIA: (OFF) ¡Lucía! ¡Tenés visitas! (Lucía no contesta. Se acerca al equipo de música y baja lentamente la música.)
AMELIA: (OFF) ¿¡Vas a bajar, Lucía!? (Lucía, por toda respuesta eleva nuevamente la música y cierra los ojos. Mientras ella se encuentra en este estado sube por la escalera Alfredo. Se detiene y la observa con una sonrisa. Es un hombre de 70 años, corpulento y de vestimenta formal, aunque de buen gusto.)
ALFREDO: (SUAVE) Es muy hermosa esa música. (Lucía se da vuelta sobresaltada y apaga rápidamente el grabador.)
LUCÍA: ¡Abuelo! (Se acerca y lo abraza) ¡Qué sorpresa! ¡Viniste! (Es un abrazo largo) Abuelo… abuelo…
ALFREDO: Mi chiquita…
LUCÍA: Disculpame que no bajé… es que estaba… no sabía que eras vos…
ALFREDO: No es nada hijita… no te preocupes… mejor… así conozco tu famoso altillo…
LUCÍA: ¡Qué suerte que viniste…! Te extraño mucho… Y no venís nunca a Buenos Aires…
ALFREDO: ¿Cómo no iba a venir? Es tu cumpleaños. Y tu madre…
LUCÍA: Ah! Mamá te llamó.
ALFREDO: No, Luci, quería estar para tu cumple. (Bromeando) ¡Ya sos mayor de edad!
LUCÍA: ¡Uf! ¡Qué importante…!
ALFREDO: (Se desplaza observando el lugar. Divertido) Mirá que es raro este lugar…
LUCÍA: ¿Por qué raro? No está terminado todavía…
ALFREDO: Este lugar… así tan vacío es para bailar… ¿no? (Se toma de la barra y levanta la pierna) Uno… dos… (Ve las fotos) ¿Y estas fotos?
LUCÍA: Estoy poniendo fotos mías. Van a ir todas en esa pared… así… (Alfredo saca fotos de la caja)
ALFREDO: Mirá… aquí estás a caballo… eras una viejita sin dientes…
LUCÍA: ¿Cómo se llamaba este caballo? no me acuerdo…
ALFREDO: Qué sé yo… Te acordás de Juan, el capataz, el que te enseñó a montar… Falleció hace un mes.
LUCÍA: Claro que me acuerdo… tenía un perro negro que era como su sombra… ¡qué cosa! ¿De qué se murió?

     Monólogo: es la expresión hablada que solo un personaje hace, y que puede hacer como una exposición directa al público o como un soliloquio, o sea, hablando para sí mismo. Por ejemplo:

MARÍA: ¡Qué lindo sol! (Tiende la mano como si recibiera lluvia) Moja….y calienta.
La primera señora fue muy buena. Yo tenía 16 años. (Se le pierde la mirada en un punto del suelo. Se levanta) Me parecía que había… No, me equivoqué. (Vuelve a sentarse) Tenía una pieza para mí, sin ventana. Linda sí, con una frazada marrón para el invierno y la almohada… blanca. Me dio un poco de asco al principio porque estaba manchada de… no sé, pero le hice una funda y apoyé la cabeza sin acordarme de que abajo había…manchas. Era como una princesa, ahí, en mi pieza, después del trabajo. Estaba sola, nadie me molestaba, salvo Tito que a veces se despertaba con pesadillas y me llamaba: “¡Ernestina! ¡Ernestina!”. No es un lindo nombre. La señora me dijo: “¿Cómo te llamás?” Es lo primero que preguntan porque necesitan saber cómo se llama una. Tiran el nombre y una corre detrás: “¿Señora?” “María”, le dije. Le gustó el nombre, pero me lo cambió ¿Y por qué no?, ¿Qué importancia tiene un nombre? Cualquiera sirve.
Las muchachas no paraban en la casa y Tito podía ser feroz (Mira un punto) Me parece que ahí hay… (Se sujeta al banco. Lucha por no levantarse) Miro. (Se levanta y observa) No, no hay nada. (Vuelve a su asiento) Una vez me puso un sapo en la cama, qué susto. Empecé a gritar y la señora se enojó mucho conmigo. Creo que a Tito le dio lástima, quizás porque a él también le gritaban. Tito no era muy inteligente, tenían miedo de que fuera…. (Un gesto). Por eso, para no embrollarlo con tanto cambio, todas las muchachas se llamaban igual: Ernestinas.
Yo también me llamé Ernestina. No sé de donde habían sacado el nombre, de una abuela o… (no recuerda). Me encariñé mucho con Tito, y él también conmigo, sobre todo después de lo del sapo. No se me despegaba en todo el día. La señora salía mucho y aprovechábamos. Se venía a mi cama, tenía seis años, y dormíamos juntos, con las manos apretadas, como dos perdidos. (Sonríe) Me enseñó a jugar a las damas, pero ya lo olvidé. Yo también soy un poco…
Pero después creció. Y para qué, entonces, iba a necesitar a alguien como yo que lo cuidara. Yo no podía cuidarlo en lo importante, en sus penas de muchacho que crece y se hace hombre.

     Aparte: Es la expresión hablada de los pensamientos del personaje. Aquí se hace uso de una convención pues, aunque el actor habla alto y fuerte, de tal suerte que todo el público oye lo que dice, sabemos que, en la escenificación, lo dijo bajo para que los otros personajes no logren escucharlo. Por ejemplo:

CORIFEO
Bien adornado está, Jasón, eso que dices,
pero a mí me parece que, aunque otra cosa creas,
no obras bien al estar traicionando a tu esposa.

MEDEA
(Aparte, hablando consigo misma.)
Ciertamente son muchas las cosas en que yo
de los demás discrepo; que el malvado elocuente 580
creo que se hace reo del más duro castigo
cuando osa delinquir creyendo que su lengua
disfrazará lo injusto; pero no, no es tan diestro.
(A Jasón.)
Así tampoco tú vengas con bellas formas
y argumentos; hay uno que te va a derribar: 585
si no fueras un vil, debiste ir con mi asenso
a esa boda, no a espaldas de toda tu familia.

     En un libreto, son tantos los parlamentos que se asientan, y de tantos personajes distintos, que es necesario que sean siempre acompañados por el nombre del personaje que los debe decir. Sólo así, el dramaturgo (quien crea el texto dramático) logra construir escenas lógicas y coherentes, además de que informa a los actores lo que le toca decir, a cada uno.
      Sin embargo, para que la historia a representar sea bien entendida, al dramaturgo no le basta con informar los parlamentos. También necesita comunicar algunas acciones, o hacer precisiones sobre la iluminación, el decorado, algunos efectos, etc. Para ello se vale de las acotaciones o didascalias.

     LAS ACOTACIONES O DIDASCALIAS Son instrucciones que el autor hace, dirigidas a los distintos participantes del montaje: actores, director, vestuarista, escenógrafo, musicalizador, etc. Sin importar quién debe recibir la instrucción, la acotación se distingue porque va encerrada entre paréntesis o porque se escribe en itálica (o ambas).
     Debieran, por ello, tener un carácter objetivo, señalando los elementos imprescindibles para el desarrollo de la escena. A veces, la preocupación de los dramaturgos les lleva a convertirse casi en escenógrafos. La precisión y minuciosidad de algunos (Buero Vallejo, Mihura) contrasta con la parquedad de otros (Lorca, Benavente). Ya desde aquí podría observarse la diferente consideración que los elementos escénicos tienen para unos y otros. Aun así, esta objetividad se cumple en muchas acotaciones de sus respectivas obras. Pero también es muy cierto que se supera esa finalidad y carácter en muchas de ellas. Se convierten en acotaciones literarias, donde no sólo están presentes esos apuntes escenográficos, sino que además se añaden otros propios de cualquier texto literario. Frecuentemente, en estos casos, se olvidan unos en favor de otros y viceversa. Habría que establecer el valor escénico de estas acotaciones atendiendo a la posibilidad o imposibilidad de representación. Y, a continuación, señalar sus valores literarios, para lo cual habría que aplicar las características del lenguaje literario, especialmente las referentes a la descripción narrativa. Este planteamiento se puede aplicar a Luces de bohemia:

ESCENA PRIMERA de Luces de bohemia

     Hora crepuscular. Un guardillón con ventano angosto, lleno de sol. Retratos, grabados, autógrafos repartidos por las paredes, sujetos con chinches de dibujante. Conversación lánguida de un hombre ciego y una mujer pelirrubia, triste y fatigada. El hombre ciego es un hiperbólico andaluz, poeta de odas y madrigales, MÁXIMO ESTRELLA. A la pelirrubia, por ser francesa, le dicen en la vecindad MADAMA COLLET

MAX: Vuelve a leerme la carta del Buey Apis.
MADAMA COLLET: Ten paciencia, Max.
MAX: Pudo esperar a que me enterrasen.
MADAMA COLLET: Le toca ir delante.

(…)

     Se reclina en el respaldo del sillón. La mujer cierra la ventana, y la guardilla queda en una penumbra rayada de sol poniente. El ciego se adormece, y la mujer, sombra triste, se sienta en una silleta, haciendo pliegues a la carta del Buey Apis. Una mano cautelosa empuja la puerta, que se abre con largo chirrido. Entra un vejete asmático, quepis, anteojos, un perrillo y una cartera con revistas ilustradas. Es DON LATINO DE HISPALIS. Detrás, despeinada, en chancletas, la falda pingona, aparece una mozuela: CLAUDINITA.

      Sus acotaciones no sólo tienen un valor escénico (frecuentemente olvidado) sino un valor literario indiscutible; recorren un doble camino: por un lado, son manifestación de la mejor prosa descriptiva modernista; por otro, abren nueva vía de expresión al esperpento.

DIVISIONES DEL TEXTO DRAMÁTICO

     Así como una novela se divide en capítulos, un texto dramático se divide, no para su mejor comprensión, sino para que la compañía teatral se organice mejor.
     El texto se divide en actos, cuadros, escenas.
La escena es la célula o unidad más pequeña de un texto. Convencionalmente se identifica porque la cantidad de personajes que participan en ella no varía o, lo que es igual, la unidad escénica cambia con las entradas y salidas de personajes.
      Un cuadro es un conjunto de escenas que utilizan el mismo decorado (escenografía, iluminación, etc.)
    Un acto es un conjunto de escenas y/o cuadros en los que se expresa una acción completa, con su planteamiento, desarrollo, clímax y desenlace. Generalmente, el final de acto se marca con el cierre o caída del telón. Sin embargo, algunas obras son más largas y tienen más de un acto.

NARRACIÓN VS. ACCION

     Como las historias que el dramaturgo presenta deben ser entendidas a través de los parlamentos y las acciones, no hay necesidad de que sean narradas. La narración es un elemento imprescindible en los cuentos y en las novelas, pero para el teatro, la narración es un estorbo. Ni al público ni a los actores le interesa saber qué pasa. No. Al público le interesa ver, presenciar lo que pasa. Y, por tanto, a los actores les interesa saber qué tienen que hacer y decir para que ello pase.
     Sin embargo, algunas veces, el guionista decide incorporar elementos narrativos o narrador. En este caso se recurre a la VOZ EN OFF. Es la voz de un personaje que no está en escena, convencionalmente, nunca aparece, pero el auditorio escucha. Se diferencia de la voz de un personaje fuera de escena que habla tras bambalinas, básicamente porque nunca aparece en escena. La voz en off puede oficiar de muchas cosas, pero suele usársela para narrar algún elemento que se quiera dar a conocer pero que no se representará. También se puede usar como la voz de un personaje que nunca aparece, aunque esto es menos usual.

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