El descenso al inframundo

INTRODUCCIÓN

      En esta serie de lectura, consideraremos lo que muchas antiguas religiones plasmaron en su literatura como “la vida más allá de la muerte”. Muchas religiones actuales consideran que el hombre puede ser castigado o premiado después de la muerte según sus acciones en la vida terrenal. Esta idea no era la que dominaba en el mundo griego pues para ellos, solo la vida tenía valor. Cuando los humanos morían se transformaban en sombras que debían vagar eternamente por el Reino de Hades. Sin embargo, se hicieron excepciones. Este es el caso del tebano Tiresias a quién los dioses le concedieron seguir consciente y poseyendo el don de profecía aún después de muerto, según se lee en el canto XI de La Odisea. Por esto, los griegos no conservaban los cadáveres de los difuntos como lo hacían los egipcios, pues los muertos pertenecían a otro reino. La cremación de los cadáveres apresuraba la ruptura de la conexión con el mundo mortal. Una vez muertos los humanos, los dioses no tenían poder sobre las sombras, excepto Hades y Perséfone, como regentes del Inframundo. En el caso de los egipcios, el juicio por el que pasaba el alma del ser humano sí implicaba un castigo. De modo que la literatura registra muchas ideas distintas, pero en muchos casos parecidas. 
       El descenso a los infiernos, como el viaje subterráneo al mundo de los muertos es un hecho fundamental en el recorrido de los grandes personajes del mundo antiguo. El héroe suele ir a ese lugar buscando una respuesta y sale de esa experiencia con mayor conocimiento de sí mismo, de su alma, de su destino. Incluso en La Biblia se nombra el Hades como región de los muertos, la palabra utilizada registrada en el Antiguo Testamento es el SEOL, la región de los muertos. En estos relatos se describe el lugar como un espacio en el cual no se puede hacer nada, no se ríe, no se llora, no se piensa. Las almas están despojadas de toda virtud de los vivos. Y en el Nuevo Testamento, se nombra a uno de los pocos que pudo entrar en el mundo de los muertos y escapar a su poder: Jesucristo. De él se dice que, al morir, descendió a los infiernos, estremeció las puertas del hades y se llevó la cautividad con él. Otro personaje que ha realizado el viaje es Enoc, un personaje antiguo que fue guiado por los ángeles en un viaje atravesando el Seol. durante este viaje, vio las prisiones y deleites que estaban preparados para los justos e injustos de la creación terrenal. También tenemos esta referencia en otro poema épico de la literatura italiana llamada La Divina Comedia, de Dante Alighieri en el que Virgilio, Maestro de Dante, el protagonista del poema, lo conduce a través del Infierno señalándole las cosas pasadas y las cosas futuras. Cuando se encuentran en el limbo, Dante le pregunta a Virgilio si alguien alguna vez había podido salir del mundo de los muertos y este responde: “Yo era recién llegado a este sitio cuando vi venir a un Ser Poderoso, coronado con la señal de la victoria. Hizo salir de aquí al alma del primer padre, y la de Abel, su hijo, y la de Noé, la del legislador Moisés (…) y a otros muchos a quienes otorgó la bienaventuranza; pues debes saber que antes de ellos, no se salvaban almas humanas.”
Conozcamos un poco más.

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