APSU

APSU: (en acadio: apsû), Abzu (en sumerio: Abzu) literalmente, ap o ab=’océano’ zu=’conocer’ o ‘profundo’ “conocer” o “profunda” era el genio masculino, el principio primordial masculino del agua dulce de los acuíferos subterráneos en la interpretación cosmogónica de las mitologías sumeria y acadia y sobre la que flota la tierra. Los lagos, manantiales, ríos, pozos u otras fuentes de agua dulce obtendrían su agua del abzu/apsu.

También existía Tiamat, el principio primordial femenino del agua salada, que representaría el mar y las potencialidades del caos. De la unión de los dos principios, fue engendrada una segunda pareja, Lahmu y Lahamu que, según la leyenda, serían sacrificados para poder crear a los hombres pero que antes, crearon a la tercera pareja, Anshar y Kishar de la que saldría el dios del cielo, An (Anu en acadio) y de él, su hijo Enki.

Los dioses se reprodujeron hasta que malhumoraron a Apsu y Tiamat, y estos decidieron deshacerse de los nuevos dioses, pero Enki, también llamado Ea, logró someter a Apsu con un conjuro y derramó el sueño sobre él, para luego matarlo. Ea llama a su morada en “el abismo de lo profundo de las aguas”, Apsu.

Apsu se representa como deidad, únicamente en la epopeya babilónica de la creación, Enuma Elish, recuperada de la biblioteca de Asurbanipal (c. 630 a. C.), pero que es alrededor de 500 años más antigua.

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